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¿Quiebre en la dinámica destructiva de la política?

Eduardo Bitran Exministro de Estado 

Por: Eduardo Bitran | Publicado: Jueves 15 de febrero de 2024 a las 04:00 hrs.
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Eduardo Bitran

La trágica muerte del exPresidente Piñera y los posteriores gestos de reconocimiento prácticamente transversal presentan una oportunidad de cambiar la dinámica destructiva de la política chilena. Se abre la posibilidad de remover la desconfianza extrema entre sectores que son rivales políticos, mas no enemigos irreconciliables.

Los gestos del presidente Boric podrían generar un quiebre en la dinámica política destructiva en que nos encontramos, y sus palabras y acciones a propósito del deceso de Sebastián Piñera están sustentadas en hechos objetivos.

“Esperemos que la principal consecuencia política de la trágica muerte de Sebastián Piñera sea un cambio en la disposición de Gobierno y oposición a dialogar y hacer concesiones para llegar a acuerdos”.

En efecto, desde el día del Golpe, como nos señala en carta abierta el mejor amigo de Piñera en Harvard, Larry Kotlikof, “(él) estaba terriblemente triste y expresó su firme oposición a lo ocurrido”. Más tarde, su Gobierno tomó medidas significativas respecto de la violación sistemática de los derechos humanos en dictadura: cerró el penal Cordillera y habló sin ambages de los “cómplices pasivos”, ganándose el repudio de una parte importante de su sector. Y en 2019, en momentos en que estaba en juego la institucionalidad democrática, apostó por el “acuerdo por la paz”, al cual se opusieron sectores ultra conservadores de derecha y partidos de izquierda, pero al que sí se sumó el entonces diputado Boric, disintiendo de su partido.

Como oposición en los años de la Concertación, Piñera fue un puente para facilitar el diálogo y lograr acuerdos que contribuyeron a tener el mejor desempeño de la historia reciente de Chile. En los temas valóricos, en sus gobiernos se lograron hitos muy significativos en el establecimiento de derechos para la comunidad LGBT, con el voto en contra de varios parlamentarios de derecha, lo que le ha ganado el merecido reconocimiento de organizaciones que representan a las minorías sexuales.

Desafortunadamente, sectores conservadores no han dudado en calificar lo expresado por el Presidente Boric de oportunismo hipócrita. Cayendo en la lógica política pequeña, sectores de derecha se aprovechan del reconocimiento a su antecesor para condicionar el diálogo al retiro de querellas que no dependen de la voluntad del Ejecutivo. Lo mismo ocurre con sectores de extrema izquierda, que llegan a calificar de negacionista al Presidente.

Sostener que hubo una planificación para violar sistemáticamente los derechos humanos orquestada desde la Presidencia de la República es inverosímil, más aún cuando el ex Presidente solicitó a la ONU que se investiguen las eventuales violaciones a los derechos humanos y, de acuerdo a la evidencia disponible, se opuso a la solución militar para combatir la violencia y optó por una salida institucional a la crisis. No perdamos la esperanza de que la principal consecuencia política de este lamentable accidente sea que se generó un cambio en la disposición a dialogar y realizar concesiones por el Gobierno y la oposición para llegar a acuerdos, reflejo  del sentir de la población, marcando así un punto de inflexión en la política chilena.

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